Controversias sobre las Obras y la Gracia-Folleto
Estos dos tópicos han sido objeto de fuertes discusiones en el tapete teológico. Muchos religiosos se aferran a creer que como por gracia son salvos no necesitan nada mas que hacer en el camino del evangelio, en cambio por el otro lado, otros piensan que entre mas obras hagan mas segura tienen la salvación. ¿Quién de las dos partes tendrá la razón?
El Apóstol Pablo escribió: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” Efesios 2:8 – 9 Pablo es claro y muy específico cuando dice que nuestra salvación es por la gracia, el hombre necesita tener fe en esa gracia Divina, la cual es un regalo inmerecido para la humanidad que crea en este don. Y en el versículo 9 dice que “no ha sido por obras, para que nadie se gloríe” esto es para que nadie se jacte que compró la salvación, porque es de un precio incalculable “Los que confían en sus bienes, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate, porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás” Salmo 49:6 – 8
De manera que debemos entender y creer que la salvación del hombre es completamente gratuita.
Pero ¿Por qué el apóstol Santiago aparentemente contradice la doctrina que enseña Pablo? Cuando escribe “Así también la fe, si no tiene obras es muerta en si misma. Pero alguno dirá: tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras… ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abrahán nuestro Padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Santiago 2:17 – 22
Según esta lectura, el apóstol Santiago nos dice que las obras perfeccionan la fe y con ellas el hombre de Dios puede demostrar el grado de fe que ha desarrollado en este camino.
Para entrar a la salvación no se ocupa hacer ninguna obra meritoria, de hecho el hombre antes de haber entrado por la puerta estrecha que conduce a la salvación, no tiene ningún mérito, y no puede hacer ninguna obra buena para entrar por el camino de la redención.
¿Cómo son las obras del hombre antes de haber sido perdonado por la sangre de Jesús y haber sido alcanzado por la bienaventurada gracia de Dios? el profeta nos dice como son nuestras obras antes de entrar en esa dimensión del perdón divino “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti, por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades” Isaías 64:6 – 7 Esta es nuestra paupérrima condición antes de entrar a la gracia de Dios, nuestras justicias, nuestras obras, nuestras acciones, Dios las compara como trapos de inmundicia. Definitivamente el hombre no tiene con que pagar la entrada a la salvación Eterna. Nadie goza de un capital que cubra el valor de la salvación, por eso Dios no nos cobra nada por perdonarnos los pecados, es Jesús quien pagó por nuestra salvación. Pero al estar dentro de la gracia Sí necesitamos las obras, porque mediante esos ejercicios espirituales acrisolaremos nuestra fe en Cristo Jesús; el apóstol Santiago dice: “¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?” Santiago 2:22
Al decir perfeccionar nos indica que la fe crece, se agranda y consolida mediante nuestras obras. El hecho de que hayamos sido salvos por gracia, que Jesús nos haya perdonado nuestras faltas para entrar a su evangelio, esto no quiere decir que estando dentro de su programa de salvación nosotros vamos a seguir con la vieja vida con las prácticas de los pecados que cometíamos antes de ser perdonados, Pablo mismo dice: ¿Qué, pues diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aun en él? Romanos 6:1 – 2
¿Cuál es la primera obra que el hombre tiene que hacer para demostrar que no va a seguir en aquella vieja vida media vez que la gracia del perdón de Dios haya llegado a su corazón? ¡Este tiene que arrepentirse para que sus pecados le sean borrados y debe bautizarse en el nombre de Jesucristo para consagrar su vida, al que le dio el perdón! Aquellos judíos que escucharon el sermón de Pedro en el día de Pentecostés y entendieron la gracia de Dios preguntaron “Al oír esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: varones hermanos, ¿Qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” Hechos 2:37 – 38
¿Qué es arrepentirse? Pues es cambiar de vida, dejar aquella vieja manera de vivir, dejar las obras de inmundicia porque no puede estar en la gracia si persevera en el pecado, ya lo dice Pablo “en ninguna manera”
Ese moderno evangelio que escuchamos hoy que Jesús perdona nuestros pecados presentes, pasados y futuros, es una herejía de perdición, está enseñando que Jesucristo es ministro de Pecado, que nos da licencia para pecar; eso es un libertinaje, de ello el apóstol Pedro profetizó: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá también entre vosotros falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre si mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado” 2 Pedro 2:2 Que triste es ver hoy un cristianismo disoluto e irrespetuoso totalmente de las leyes de Dios, no mostrar ante el mundo verdaderas obras de arrepentimiento. El autor de los hebreos nos dice “Por tanto, dejando ya los principios de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas” Hebreos 6:1 Es decir, nunca debemos olvidar ese arrepentimiento profundo que tuvimos de nuestras obras muertas cuando entramos a la gracia de Cristo, si seguimos practicando nuestra mala vida eso es un indicativo que no ha habido arrepentimiento, y por lo tanto no podemos crecer en el conocimiento de la doctrina de Cristo.
La palabra es clara, y nos dice que el Señor está atento a perdonar nuestros pecados pasados “A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto en su paciencia los pecados pasados” Romanos 3:25
Aunque nuestras rebeliones hayan sido rojas como el carmesí, Dios no nos puso ha hacer alguna penitencia, ningún sacrificio humano para que entráramos a su gracia, él perdonó nuestros pecados pasados, nos ubicó en el papel de ignorantes como le dijo Pablo a los Atenienses “Pero Dios habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” Hechos 17:30 Pero estando dentro de la gracia con el conocimiento de Dios si este cometiere un pecado Dios se lo cobrará, lo disciplinará y si lo disciplina será la forma de pagar el pecado. Bien le dijo Jesús a aquel hombre que sanó: “Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado, no peques mas para que no te venga alguna cosa peor” Juan 5:14
Dios quiere un Pueblo Celoso de Buenas Obras
“Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Señor Jesucristo, quien se dio a si mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras, esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad nadie te menosprecia” Tito 2:13 – 15
Dentro de la gracia de Dios formando parte del pueblo de los Santos sí necesitamos las obras, no propiamente para salvarnos sino como escribió el apóstol Santiago “Para perfeccionar nuestra fe” Y Jesús dice en el sermón del monte “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro padre que está en los cielos” Mateo 5:16 Otra razón poderosa por la cual debemos ejercitarnos en las obras buenas, es porque ellas se convierten en luz para alumbrar el escabroso camino de los extraviados, y de esa manera glorifiquen a Dios, Por lo contrario, cuando ven en los cristianos malas acciones, en vez de glorificar a Dios el mundo blasfema el evangelio. El seguidor de Cristo con sus obras malas desprestigia la doctrina de Jesús; pero los verdaderos convertidos con sus buenas obras hacen que el incrédulo glorifique, ensalce al Dios Eterno.
Una de las obras que sirve para exaltar a Dios es la perseverancia del convertido en este camino, que el mundo mire en él la constancia en la vida cristiana guardando todas las cosas que el Señor ha ordenado “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta fin del mundo” Mateo 28:20



