Carta a la Juventud
El sabio Salomón escribió muchos libros y de ellos tres quedaron en el Canon Sagrado, los cuales son: Proverbios, Eclesiastés y el Cantar de los Cantares.
La historia cuenta que Salomón fue un hombre muy prominente, un gran consejero, político, filósofo, literato, predicador, “Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, a donde había llegado la fama de su sabiduría” 1 Reyes 4:34
Cuenta el Sagrado Escrito que: “Era mayor la Sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los Egipcios. Aun fue más sabio que todos los hombres, más que Etám – Ezraita, y que Heman, Calcol y Darta, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor. Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco. También disertó de los árboles, desde el Cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Así mismo disertó sobre los animales, sobre las aves y sobre los peces” 1 Reyes 4:30 – 33 Esto quiere decir que además de ser filósofo y político, también fue botánico y zoólogo, ¡UN PREMIO NOBEL! en materia literaria.
Este es el autor del libro de Eclesiastés, donde él cuenta las experiencias, sus equivocaciones y problemas por haberse apartado de Dios y se las deja escritas al hijo que le iba a suceder en el trono, ROBOAN. Le dice: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos y lleguen los años de los cuales digas: no tengo en ellos contentamiento” Eclesiastés 12:1 Y en el verso 12 del mismo capítulo le agrega “Ahora, hijo mío, a mas de esto, sea amonestado.”
Al inquirir en la historia, encontramos que Salomón como un hombre de mentalidad fecunda, y a esto le añadimos la inspiración divina que tuvo, convierte al libro de Eclesiastés en una obra de incalculable valor, un “best-seller”, que vale la pena leerlo y poner en práctica todos sus consejos filosóficos, morales y divinos que dejó escritos.
Entrando en Materia
Estimado Joven:
Habiendo leído el curriculum de éste sabio Profeta, pienso que usted podrá ponerle atención a la carta que le envió al hijo Roboan, y que vale la pena leer los consejos que están escritos en el libro de Eclesiastés y en el de los Proverbios. Y él mismo le dice nuevamente: “Yo, el Predicador, fui rey en Jerusalén. Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo” Eclesiastés 1:12 – 14
Él mismo dice en su obra que propuso su corazón en buscar sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo, y llegó a la conclusión que este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres para que se ocupen en él “Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí que todo ello es vanidad y aflicción de espíritu” Eclesiastés 1:12 – 14 Según la experiencia que cuenta el sabio, por mucho que el hombre se afane por buscar las glorias, los éxitos y los conocimientos de la vida, absolutamente todo eso no es más que vanidad, solo medio sirve para el tiempo presente; y por ello le excita a su hijo Roboan, y a todo joven que lea este documento que se acuerde de su Creador en los mejores días de su vida “En la Juventud”
El joven de todo se acuerda menos de su Dios, pero Salomón sabiendo que el hombre tiene que cruzar un mundo trillado de sendas escabrosas, donde impera el pecado, la mala vida, le presenta al joven la imperiosa necesidad de asirse de Dios para poder limpiar el camino por donde va a transitar. David escribió: “¿Con que limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” Salmo 119:9
El que se acuerda de su Creador desde la primavera de su vida y cruza este valle de sombras acompañado con Dios seguramente Él no permitirá que su pie tropiece en piedra o que caiga al resbaladero. No existe una ofrenda más grande y grata para Dios, que el hombre le entregue la primavera de su vida. Pero desafortunadamente el carnaval del mundo engaña tanto a los humanos que hace difícil el allegarse a su Creador con corazón pleno y sincero desde la primavera de su vida. Con raras excepciones el hombre busca a Dios cuando está joven, por lo general llega cuando ya casi está en el otoño de su existencia, se pierde la bienaventuranza que dice “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.
Será como un árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará” Salmo 1:1 - 3
Dios levantó grandes varones y mujeres que más tarde fueron elocuentes voceros de su palabra, y los llamó cuando eran jóvenes. Ellos le dieron la primavera de su vida y nunca les fue mal. Todos los grandes profetas fueron llamados desde muy temprana edad, cuando gozaban de una vida plena, llena de vigor e inteligencia; también a usted lo está llamando hoy y mediante la inspirada pluma del Sabio de sabios le vuelve a decir “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: no tengo en ellos contentamiento” Eclesiastés 12:1
¿Cuáles serán esos días que padecerá el hombre en que no disfrutará de contentamiento? Indudablemente que es el tiempo del Otoño, la época de la vejez, el tiempo del cabello plateado; cuando el cuerpo esté agotado, costurado por las arrugas y atormentado por el tropel de los años que estrujaron su vida, aunque quiera servirle a Dios ya no podrá hacerlo con todas sus habilidades, solo mirará a otros que con rapidez se desplazarán, dándole movilidad a la obra de Dios.
“Antes que se oscurezca el sol y la luz, y la luna, y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia” Eclesiastés 12:2
El Sabio profeta está usando aquí un lenguaje completamente simbólico ¿Qué significa “que se oscurezca el sol”? Luz ó día en el término bíblico significa “Vida”, “En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” Juan 1:4
Si luz significa vida es obvio que noche o tinieblas significa Muerte.
Cuando el hombre está joven tiene la luz de su sol en su clímax, pero luego entra la senectud, y finalmente en una forma precipitada el sol de su vida busca el ocaso, o sea la muerte. Así que el mensaje es: antes que todo esto te acontezca querido joven, “Acuérdate de tu Creador”.
Cuando ya la mañana de nuestra vida se vaya y se irá tan rápido e indetenible como lo es el tiempo para nosotros; entonces Salomón dice, que es el tiempo “Cuando temblarán los guardas de la casa y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas” Eclesiastés 12:3
Salomón nos compara como a una casa. Justamente así lo es, dentro de este armazón de carne y huesos moran nuestros pensamientos, ilusiones, e ideales, bien que está escrito: “Mas Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros” Hebreos 3:6 Si usted y yo somos una casa o un tabernáculo como dice en otra Escritura el apóstol Pedro, cuando lleguen los malos días o sea los tiempos de nuestra vejez, los guardas de nuestro cuerpo temblarán.
“…Os he escrito a vosotros jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno” 1 Juan 2:14 La gloria de los jóvenes es su fortaleza, pero esos poderosos puños de la juventud, cuando el tropel de los años los invade, y los nervios motores atrofiados se rinden; entonces los brazos empiezan a temblar, el anciano ya no podrá llevarse ni un vaso con agua a su boca; los poderosos guardianes de la casa estarán temblando. ¡Antes que esto te llegue estimado Joven, “Acuérdate de tu Creador”!
Usa tus poderosas manos para ayudar a sostener en alto la causa del Señor, para empuñar fuertemente el arado del evangelio y abrir los surcos para sembrar la preciosa semilla de la paz. No uses nunca tus poderosos puños para herir inicuamente a tu prójimo, ni tus manos para precipitarse la vil copa de licor que te traerá confusión y muerte. Usa tus manos para el bien, ayudándole a dar dirección al extraviado o levantando al que está caído.
Y agrega la otra parte del verso 3 “Y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido” Cuando el peso de los años cae sobre el humano, aquellos corpulentos hombres y esbeltas mujeres desaparecen, los dientes caen y las encías desnudas se manifiestan, y luego agrega el mismo texto “y se oscurecerán los que miran por las ventanas”
Los luminosos ojos son los que ven por las ventanas y ellos se opacan, las brillantes pupilas se apagan, las costuradas arrugas cierran las ventanas de los ojos y por ello el sabio y filósofo Salomón te dice: antes que todo esto te llegue “Acuérdate de tu Creador”
Gasta tus ojos en leer la palabra de Dios, pues escrito está: “Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía, porque el tiempo está cerca” Apocalipsis 1:3 “Y las puertas de afuera se cerrarán, por lo bajo del ruido de la muela, cuando se levantará a la voz del ave, y todas las hijas del canto serán humilladas” Eclesiastés 12:4 Las puertas de afuera que se cerrarán cuando las muelas hayan caído, no es otra más que la boca, el rey dijo: “Pon guarda a mi boca, Oh Señor, guarda la puerta de mis labios” Salmo 141:3 Aquella voz varonil que imponía respeto, cuando los años caen definitivamente desaparece; los labios bien dibujados de la señorita también quedarán reducidos “La puerta de afuera se cerrará” ya dijimos que es la boca. Y el verso 4 todavía agrega “se levantará a la voz del ave” los pájaros se despiertan muy de madrugada, así es el hombre en su senectud, no disfruta del placentero sueño del amanecer, se despierta a las tres de la mañana y solo es vueltas y vueltas en su lecho, entonces tendrá que acompañar el canto del pájaro solitario. Y finalmente dice Salomón en este texto: “Y todas las hijas de canción serán humilladas” Esas grandes actrices que con sus cantos arrulladores han hechizado al mundo, catándole a los ídolos del amor, y en ocasiones poniéndole música a sus obscenidades, muchas veces habiéndose robado el cariño y aplausos de todo el mundo, todas esas hijas de canción serán humilladas cuando les llegue la vejez, se acabarán los escenarios, terminarán las ovaciones porque sus cuerdas vocales estarán atrofiadas.
Salomón nos dice: “Mejor es oír la reprensión del sabio que la canción de los necios” Eclesiastés 7:5 Todo este tipo de gente que cantándole al mundo se olvidaron de alabar a Dios, cuando les vienen los tiempos tristes, que ya no hay adulaciones, entonces se deprimen, se sienten marginados por la sociedad, le tienen pánico a la vejez; no así aquel que le canta al Dios de la Eternidad, como escribió el dulce cantor de Israel: “Las misericordias del Señor cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu verdad con mi boca” Salmo 89:1 Y en otra escritura dijo “A ti será mi alabanza”
Cantémosle al mundo del amor de Dios, ese amor puro y sincero que redime al hombre, el cántico perfecto que es un clásico Eterno, ¡La canción de las Canciones!
Ahora analicemos el verso 5 “Cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino; y florecerá el almendro y la langosta será una carga, y se perderá el apetito; porque el hombre va a su morada Eterna, y los endechadores andarán alrededor de las calles” Eclesiastés 12:5
Al intrépido joven le gustan las alturas y le fascina la velocidad, ama el peligro; no así el cansado anciano, atacado por la osteoporosis, tiene pánico caerse, siente terror pasar por un camino escabroso; en cambio el joven, sus pies veloces cual gacela muchas veces corren y corren presurosos al mal y eso Dios lo abomina.
Estimado joven, mejor invierte todo el potencial de tu juventud, toda la energía que tienes en tus pies para llevar y traer la noticia del Reino de Dios, corre por las encrucijadas de este mundo, y con tu poderosa voz grita como aquella voz en el desierto, y se cumplirá en ti lo que está escrito: “Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas” Romanos 10:15
No corramos inciertamente en este mundo como hiriendo al aire; no luchemos por una corona corruptible, corramos con toda pasión por la incorruptible corona de la Vida Eterna, y no importa que tengamos que herir nuestro cuerpo, desafiar peligro, saltar enormes obstáculos, este debe ser nuestro gran deporte, correr en el estadio de la vida con la encendida antorcha de la fe, y oigamos el grito de los ángeles, que serán nuestros espectadores, ellos nos darán ánimo, nos impulsarán a correr y a correr hasta que lleguemos a la meta final.
Y agrega el otro segmento del verso 5 de Eclesiastés 12: “Y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito” Estas tres cosas se manifiestan palpablemente en el otoño de nuestra vida, nosotros florecemos como florece el almendro. Salomón toma un ejemplo del árbol de almendro que se da en Israel, cuyas flores son blancas; y compara estas flores con las plateadas canas que aparecerán en nuestra cabeza cuando estemos entrando en la tarde de nuestra vida, las canas son símbolo de experiencia, conocimiento, y en la ley está escrito: “Ante las canas te levantarás” Levítico 19:32 Ellas infunden respeto y seriedad en la congregación del Señor. Los ancianos son tan importantes como los jóvenes en el pueblo de Dios, pues en esos de cabellos plateados reposa el consejo y la sabiduría, recibamos con alegría el florecer de nuestro almendro, estando en el Señor para que terminemos con gozo nuestra carrera, como dijo Pablo.
Y agrega Salomón: “La langosta será una carga y se perderá el apetito” Esta langosta que nos llegará son las enfermedades, causa de nuestro organismo atrofiado; y consigo viene la pérdida del apetito: “Porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles.” Eclesiastés 12:5
Nuestra morada Eterna es el sepulcro, cuando ya habremos terminado la carrera “Si yo espero, el sepulcro es mi casa; haré mi cama en las tinieblas” Job 17:13
Cuando el hombre muere solamente quedan las endechas, el pesar entre sus familiares, pero aquel que ha muerto en el Señor ha obtenido la más grande ganancia “Oí una voz desde el cielo que decía: escribe: bienaventurado de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen” Apocalipsis 14:13
Aunque vayamos al final de nuestra jornada y nuestro cuerpo quede reducido a una porción de tierra, ciertamente vamos a descansar de nuestros malestares físicos, pero aquella obra que hicimos estando en vida continuará en aquellos que nosotros evangelizamos. El efecto multiplicador será muy grande, y cuando venga el dueño de la obra nos dará nuestro premio al levantarnos en la primera resurrección.
Joven amigo, pongamos alma y corazón en el trabajo del Señor, sabiendo perfectamente bien como dijo Pablo, “Que nuestro trabajo en el Señor no es en vano” 1 Corintios 15:58
“Antes que la cadena de plata se quiebre y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo” Eclesiastés 12:6
Esa preciosa cadena de plata que se nos quebrará, es la columna vertebral, ciertamente nuestra columna está formada por vertebras, justamente como los eslabones de una cadena, la cual se romperá con el peso de los años; y el mismo verso agrega “Y se rompa el cuenco de oro” El oro ha sido el metal mas valioso en todos los tiempos. Nosotros tenemos dentro de un cuenco lo más precioso, y esto es “el cerebro”, allí se generan las ideas de todos los seres humanos, solo el hombre tiene un cerebro pensante, encerrado dentro de esa cavidad bien protegido por los huesos del cráneo, pero tarde o temprano se quebrará; nuestro cerebro ya no funcionará, un derrame cerebral podrá terminar con el incesante flujo de ideas que emana de nuestro cerebro: “y el cántaro se quiebre junto a la fuente” de aquí el viejo proverbio “Tanto va el cántaro al río que al fin se quiebra”
Ese débil cantarito que un día se nos quebrará junto al río, no es otro más que nuestro corazón del cual emana nuestra vida, como Salomón mismo nos dice: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él proviene la vida” Proverbios 4:23 Pero el corazón cual débil cántaro de barro se quebrará un día por tanto trajín de la vida, por bombear el torrente sanguíneo para hacer llegar vida hasta la más recóndita célula de nuestro ser, un día él dejará de funcionar, un infarto lo ha de quebrar, y nuestra vida para entonces habrá concluido, “y la rueda se habrá roto sobre el pozo” Esta rueda es la circulación de la sangre, la que día y noche, hora tras hora, segundo tras segundo, está siendo movida por la energía que produce el corazón, nuestra circulación se detendrá el día que esa rueda ya no funcione, para ese entonces aquel hombre que anduvo enfundado en un lujoso traje, haciendo derroche de la energía de su juventud se habrá evaporado como neblina. Aquél hombre fuerte, ágil, e inteligente quedará postrado, el último traje que le pondrán, será uno de madera confeccionado en alguna funeraria; entonces se cumplirá lo que está escrito “Y el polvo se volverá a la tierra como era, y el espíritu volverá a Dios que lo dio” Eclesiastés 12:7
Definitivamente comprendamos de una vez, que nosotros no somos más que vanidad, que empezamos a morir desde el momento preciso que nacemos, por eso estimado joven “Acordémonos de nuestro Creador justamente desde los días de nuestra juventud”
Esperamos que usted no menosprecie el sabio consejo de Salomón, le excitamos que esta carta se la pase a todos los que estén a su alcance, es urgente dar esta noticia, los jóvenes necesitan volverse a Dios.



