.:Audio:.
Acceso



Principal Estudios Bienaventuranzas Apocalipticas

PostHeaderIcon Bienaventuranzas Apocalipticas

Introducción: El libro de Apocalipsis es el último libro del Canon Sagrado, fue escrito por el anciano Juan en el año 96 d.C. según los cronólogos.

Juan fue llevado como un prisionero político a la Isla de Patmos “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por la causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 1:9).

La cristiandad no le gusta leer este libro por que suponen que solo se trata de presagios aterradores y de dichos incomprensibles, pero esto no es del todo cierto, la palabra Apocalipsis es un vocablo de la lengua griega que quiere decir “ Revelación o Corriendo un velo”, en el verso uno del capítulo uno del libro leemos: “ La revelación de Jesucristo que Dios le dio”… si bien es cierto que Juan escribió cosas muy fuertes que le sucederán a los habitantes de la tierra, también es cierto que en este libro se presentan consoladoras promesas y bendiciones para el pueblo de Dios. Así que estimado lector he aquí algunas de las  bienaventuranzas que se encuentran escritas en este libro.

Bienaventurado El Que Lee

Esta es la primera bienaventuranza que se encuentra registrada en este documento: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca” (Apocalipsis 1:3)

Reflexionemos profundamente sobre estas palabras, bienaventurado quiere decir “Inmensamente Feliz” ¡Qué bendición la que se están perdiendo! Los que les da temor leer esta hermosa revelación de Dios.

En  los tiempos que fue escrito el Apocalipsis era muy difícil poderse ganar esta bendición. Primero no se había descubierto la imprenta y por lo tanto los libros o rollos eran escasos y caros, cuan difícil fue para las iglesias poder copiar del original en otros rollos la palabra de este libro; así que era inmensamente feliz el que tenia la dicha de leer u oír la ultima obra del anciano Juan, que para ese entonces era un ministro emblemático del cristianismo, y a esto hay que agregar, que en esos tiempos no cualquiera sabía leer, eso era asunto que competía solo a los reyes y gente muy importante de la sociedad, así que realmente era feliz la persona que tenía la dicha de leer la última revelación divina que había salido de la isla de Patmos para las siete iglesias que estaban en Asia, hoy Turquía. “ Que decía: Yo soy el Alfa y Omega, el primero y el último”. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: “a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea” (Apocalipsis 1:11)

¡Como no han de ver estado de deseosos de leer y oír el mensaje que estaba enviando Dios por el único de los hombres que había quedado de los que anduvieron con  Jesús. Que diferencia en el tiempo presente, cuando fácilmente se puede leer el libro de Apocalipsis, no hay nada ni nadie que impida, hoy es fácil ganarse esta bienaventuranza de leer, oír y guardar las palabras de este libro. Pidámosle al Señor sabiduría para entender este último mensaje de Jesús. “Por que esto es para la mente que tiene sabiduría” (Apocalipsis 17:9) Pero también esta dicho: “Si alguno esta falto de sabiduría, demándela a Dios y él la dará” Santiago 1:5

Bienaventurados los que Mueren en el Señor

Estas palabras eran un aliento para tomar ánimo en aquel momento que estaban viviendo los cristianos; “Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu descansarán de sus trabajos porque sus obras con ellos siguen. (Apocalipsis 14:13). Era la azarosa época en que los cristianos estaban escondidos en las cuevas, en las catacumbas de Roma o escondidos por los desiertos y las montañas, por guardar la fe dada un día a los santos, hagamos memoria de algunos acontecimientos que se dieron en ese tiempo.  En el año 63  d.C. el perverso Nerón incendió a  Roma, culpó a los



Santos de este delito, aquí empeoró la persecución contra ellos y todo fue porque anunciaban que vendría un reino a esta tierra que dominaría a todos los imperios del mundo. En los años 69 y 70 sé dio la gran rebelión de los judíos por Jerusalén y se desató una sangrienta guerra de romanos contra judíos, y para ese entonces la gran mayoría de los cristianos era de sangre judía. Los romanos echaron a los judíos de Roma. Lógicamente esto perjudicó a los cristianos: “Y halló a un judío llamado Aquila natural de Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ellos” (Hechos 18:3)

Estas fueron las razones poderosas por las cuales llevaron preso a Juan a la Isla de Patmos, de donde no volvió a salir. Esta era la situación de los cristianos, época en que los llevaron al circo romano para servir de espectáculo y comida de las fieras: “Si como hombre batallé en Efeso  contra las fieras, ¿Qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (1era. Corintios 15:32). Se necesitaba una voz de aliento que viniera del tercer cielo y la voz decía, Bienaventurados los que de aquí en adelante mueran en el Señor, pues iban a descansar de aquella lucha, y la obra que habían hecho seguiría.

La sangre derramada de los mártires en la arena del circo romano servía como abono para fortalecer la semilla del evangelio de Jesús. El gran capitán de los cristianos les decía ¡ Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida!. La filosa espada de los romanos no pudo contra la poderosa fe de aquellos que taparon la boca a los leones; prefirieron renunciar a todos sus derechos e irse a vivir en la clandestinidad, antes que negar la fe que habían heredado. Vale la pena recordarlos, por que estos fueron verdaderos colosos en la fe.

Entre esos mártires se menciona al gran Antipas el testigo fiel: “Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás, pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás” (Apocalipsis 2:13)    


Bienaventurado El Que Tenga Parte En La Primera Resurrección

La esperanza firme del verdadero cristiano es la resurrección de los muertos, pero la bendición consiste en levantarse en la primera resurrección: “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección, la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20:6).

Pero para alcanzar esa dicha primero hay que morir confiando plenamente y obedeciendo las enseñanzas de Jesús “Por que el Señor mismo con voz de mando, con voz de Arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero” (1ra. Tesalonicenses 4:16). Los que clasifiquen para la primera resurrección se levantarán para gobernar en el reino de Dios, y la segunda muerte no tendrá autoridad sobre ellos. “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección, la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20:6)

Que tesoro incalculable se encuentra guardado en el libro de Apocalipsis le invitamos amigo que lo lea detenidamente y guarde las palabras escritas en este libro.  

Anuncios
>> Cena del Señor 2012
Para llegar a este sublime momento el pueblo de Dios hace preparativos espirituales y poder de esa manera “Discernir el cuerpo del Señor”
>> Nueva Pagina del Club Juvenil "Imitadores de Cristo"
Porque tu lo pediste, ya tenemos una versión beta de la pagina "Club Juvenil", Visita nuestra pagina y escribe tus comentarios, Que DIOS les bendiga, Paz!!!!!!!
Contador de Visitas

Contador iniciado el 13-01-2010