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PostHeaderIcon La Noche que Jesus fue entregado


En nuestras emisiones radiales anteriores hemos venido disertando sobre las sombras y realidades de la Pascua, el mensaje que nos deja la palabra sobre el cruce del mar Rojo y el peregrinar de los israelitas por cuarenta años en el desierto. La última noche que los hijos de Israel estuvieron en Egipto fue cuando Dios instituyó el memorial de la Pascua, la cual debía celebrarse al inicio del decimocuarto día del primer mes del año del calendario de Dios.

Cuando Jesús vivió entre los hombres, también celebró este ritual y la última noche que vivió en carne recordó con sus apóstoles aquella Pascua y después de comer el cordero pascual con hierbas amargas Jesús se levantó de la mesa, practicó una ceremonia que llenó de asombro al apóstol Pedro y esta ceremonia es el lavatorio de los pies, después volvió a la mesa e instituyó el memorial de su muerte, dándoles pan sin levadura y el jugo de la vid, representando el cuerpo y la sangre que por los apóstoles y el mundo se derramaría. Pablo escribió: “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado que el Señor Jesús, la noche que fue entregado tomó pan.” 1 Cor. 11:23. Para este año esa noche será el dieciocho de abril a la puesta del sol. El pueblo de los santos en la redondez de la tierra deberá de reunirse para recordar aquel catorce de nisán o abib, noche en que Jesús fue entregado.

Vamos a ver a través de las Escrituras paso a paso todo lo que le aconteció en aquella histórica noche “Al varón de dolores experimentado en quebrantos”.

Primeramente diremos la costumbre hebrea era dividir la parte oscura del día en cuatro vigilias, lógicamente cada vigilia estaba compuesta de tres horas “Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos” Lucas 12:38. En este verso leemos tres vigilias y en Marcos 6:48 leemos de la cuarta vigilia “Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos, andando sobre el mar, y quería adelantárseles” Ya hemos entendido que el día en el calendario de Dios empieza cuando el sol se oculta así que el catorce de nisán se inició con la ocultada del sol y todos los israelitas se apresuraron para celebrar aquella Pascua, Jesucristo se sentó a la mesa cuando el sol se iba ocultando y les dijo “¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta Pascua, antes que padezca.” Lucas 22:15.

“Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase… Se levantó de la cena (Esta cena es la Pascua del cordero) y se quitó su manto y tomando una toalla se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido” Juan 13:1-4.

Pedro resiste que le lave los pies, se trataba de algo no entendible ¿Cómo era posible que el Maestro del cielo estuviera lavándoles los polvorientos pies a los mortales? Ese era un trabajo solo para los esclavos, para los que ocupaban el nivel social más bajo en aquel entonces. Pedro le dijo: “No me lavarás los pies jamás” el pescador de Galilea juzgó que era demasiada humillación la de su Maestro, pero el Rabí de la eternidad le contestó: “Si no te lavo los pies no tendrás parte conmigo.” era el momento cumbre cuando el Maestro volvería a la mesa y haría el gran milagro de convertir aquel pan en su cuerpo y el jugo de la uva en su sangre; y sus apóstoles debían participar de aquello y de esa manera se harían uno con Jesús.

Y aquí empezó el sufrimiento para el Despreciado y Desechado entre los hombres. Tuvo que lavarle los pies al que más tarde lo iba a entregar, Judas el Iscariote.

Una vez terminado aquel simbólico oficio Jesús pasó a la mesa y les dijo: “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos con los otros.” Juan 13: 14

Hubo un momento tenso para los trece que estaban en aquella santa reunión “Entonces los discípulos se miraban unos con otros, dudando de quien hablaba” Juan 13:22, nadie sabia quien era el traidor solo Jesús. Fue en ese momento de alboroto, angustia y confusión cuando Jesús les dio el pan y el jugo de la vid “Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba estaba recostado al lado de Jesús, a este, pues, hizo señas Simón Pedro para que preguntase quién era aquel de quien hablaba.” Juan 13:23-24.

Era tan tensa la situación que ninguno habló, solo se quedaron viendo y Pedro hizo señas al que estaba recostado en el pecho de Jesús, no se dirigió en palabras sino en señas, y Jesús secretamente le contestó “A quien yo diere el pan mojado, aquel es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote… Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió porque le dijo esto” Juan13:26-28

Fue en esa misma vigilia primera de aquel catorce de abib o nisán cuando Pedro le prometió seguirlo hasta la muerte, todo los apóstoles estaban turbados, descontrolados, por ello Jesús después de decirle a Pedro que antes que el gallo cantara lo negaría tres veces, le dijo a sus apóstoles “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en Mí” Juan 14:1.

La ceremonia concluyó cuando cantaron un himno, claramente está escrito “Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos” Mateo 26:30 y agrega el verso 36 “Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Jetsemaní, y dijo a sus discípulos: sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro.”

Fueron las tres siguientes horas de profunda oración cuando al Maestro se le reventaron los vasos y le goteó sangre de su rostro, aquí se definió el futuro del hombre si los salvaban de la muerte eterna o quedarían los hijos de Adán eternamente en el polvo de la tierra.

Estas tres horas fueron una agonía asfixiante para el Maestro Jesús, aquí se decidió definitivamente si marchaba a la cruz o renunciaba a semejante misión “Yendo un poco adelante se postró sobre su rostro. Orando y diciendo: padre mío si es posible pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero sino como Tú” Mateo 26:29

Cuando Él está elevando esta plegaria, está entristecido y angustiado en gran manera, “Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y angustiarse en gran manera.” Mateo 26:37

El evangelista Lucas nos relata que en ese momento se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle “Y estando en agonía. Oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” Luc 22:43-44

Fueron tres horas de oración o sea la segunda vigilia de la noche; Jesús regresó ante sus discípulos y aquellos estaban completamente deprimidos la situación no era nada favorable, los apóstoles sentían que todo se había venido abajo, el que hacía unos días con potente voz le había dicho a Lázaro ¡Ven fuera! Ahora Él se encontraba angustiado y el Maestro Jesús les dijo “¿Así no habéis podido velar conmigo una hora? (quiere decir que la primera oración duró una hora) Otra vez se fue y oró por segunda vez diciendo: Padre Mío, sino puede pasar de Mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Vino otra vez y los halló durmiendo (Era la segunda hora) Porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.” Mateo 26:40-44.

Es el espacio de tiempo que hoy conocemos como entre las doce de la noche y tres de la madrugada. En este espacio Jesús fue entregado por el discípulo de su mayor confianza Judas el Iscariote, y arrestado por orden del sanedrín hebreo. Todo estaba bien cronometrado, Jesucristo sabía del momento en el que Judas vendría a entregarlo “Entonces vino a sus discípulo y les dijo: dormid ya, y descansad, he aquí ha llegado la hora y el hijo del hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos vamos, y ved, se acerca el que me entrega.” Mateo 26:45-46

Entre las doce y las tres de la madrugada fue capturado e injuriado por lo judíos, a esa tercer vigilia le llamaban el canto del gallo “Velad, pues, porque no sabéis cuando vendrá el señor de la casa, si al anochecer, o a la media noche o al canto del gallo o a la mañana” Mateo 13-35.

El canto del gallo, eran los tres trompetazos que daban los guardias de la ciudad en la tercer vigilia de la noche entre las doce y tres de la madrugada.

En esta tercera vigilia ocurrió la negación de Pedro “Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro se sentó también entre ellos. Pero una criada al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: también este estaba con Él. Pero él lo negó, diciendo: mujer, no lo conozco: viéndolo otro dijo: tu también eres de ellos. Y Pedro dijo: hombre, no lo soy. Como una hora después otro afirmaba, diciendo: verdaderamente este estaba con él, porque es galileo. Y Pedro dijo: hombre, no se lo que dices, y en seguida, mientras todavía hablaba el gallo cantó.” Lucas 22:54-60.

Esta era conocida como la vigilia de la mañana, que comprendía entre las tres de la madrugada y las seis de la mañana. En estas tres últimas horas de la noche Jesús fue condenado fraudulentamente como blasfemo por el sanedrín judío al mando del sumo sacerdote Caifas; según el sacerdocio judío merecía la muerte. En esta última vigilia prepararon la acusación para llevarlo ante Poncio Pilato, ellos no quisieron matarlo por no contaminarse y celebrar su Pascua dignamente. Así que lo entregaron al gobernador de Roma acusándolo de sedicioso “Y muy de mañana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado y le entregaron a Pilato” Marcos 15:1.

Así fue como el hijo del hombre vivió su última noche en carne en esta tierra. Y cuando llegó la parte clara de aquel catorce de abib, entre la primera y tercera hora del día, Jesús fue condenado a muerte “Era la tercera hora cuando le crucificaron” Marcos 15:25.

La hora tercera equivale hoy a las nueve de la mañana. Jesús permaneció colgado de la cruz durante seis horas, de las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde “Cuando era la hora sexta (Las doce del día) Hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena (Tres de la tarde) y el sol se oscureció y el velo del templo se rasgó por la mitad. Entonces Jesús, clamando a gran voz dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu, y habiendo dicho esto expiró” Lucas 23:44-46

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Iglesia "Esperanza de Israel"

Last Updated (Sunday, 24 January 2010 13:16)

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