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Principal Estudios En Aquel Tiempo Hecharan Mano de un Hombre

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Introducción:

“Procurad los dones espirituales sobre todo el que profeticéis” 1 de Cor. 14:1 Estas palabras las escribió Pablo a la Iglesia de Corinto, de hecho una Iglesia sin espíritu de profecía camina a la deriva; entiéndase por profetizar: desentrañar los misterios de Dios que se encuentran muy bien guardados en los arcanos divinos y presentarlos al pueblo “Porque el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” 1 de Corintios 14:3.

Por la gracia de Dios hoy ponemos en sus manos esta profecía dicha por el profeta Isaías en su capítulo 4:1 “Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.”

Primero diremos que para los indoctos la palabra de Dios ha servido de tropezadero, porque tuercen las Escrituras para su propia perdición... “Porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; A lo cual fueron también destinados” 1 de Pedro 2:8. Justamente esto ha sucedido con esta profecía que hoy nos proponemos estudiar, algunos seudos cristianos en las décadas pasadas leyendo con mente carnal esta profecía y en su razonamiento humano entendían que al hombre se le era permitido tener hasta siete mujeres. Pero claro el hombre natural no percibe las cosas que son del espíritu de Dios porque hay que entenderlas espiritualmente 1 de Cor. 2:14.

Entrando en Materia

Al leer cuidadosamente la profecía de Isaías podemos ver de inmediato: que no es el hombre que busca a estas mujeres sino que ellas son las que quieren echar mano de él y solo les interesa el nombre de este hombre para que les quite el oprobio, ellas seguirán comiendo su mismo pan y vistiendo su misma ropa ¿Quién será este enigmático hombre perseguido por tantas indecentes mujeres? La profecía era para un futuro tiempo claramente escribe el profeta “Echaran mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo” Isaías 4:1

Este codiciado hombre sería el Renuevo del Señor que se levantaría con hermosura y gloria. En el versículo siguiente se lee “En aquel tiempo el renuevo del Eterno será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel” ese renuevo o retoño del Señor aparecería en los futuros tiempos mucho después de los profetas “Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo.” Zacarías 3:8, y nos está señalando el aparecimiento de Jesucristo, Jesús ha sido el deseado de todas las naciones “Y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho el Eterno de los ejércitos” Hageo 2:7. Después de su victoriosa resurrección cuando cambió el curso de la historia de la humanidad, Él es quien está presentado en el cantar de los cantares “Como el blanco y rubio señalado entre diez mil” Cantares 5:10.

Ahora investiguemos quienes son estas mujeres que quieren atrapar al blanco y rubio señalado entre diez mil. Por supuesto que tenemos que enmarcarnos dentro de la Santa Escritura porque así esta escrito que ninguna profecía es de interpretación privada “Así que si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios” 1 de Pedro 4:11.

La palabra mujer en la simbología bíblica significa: pueblo, congregación o Iglesia, en el capítulo 17:1 de Apocalipsis aparece una mujer montada en una bestia “Vino entonces uno de los siete ángeles que tenía las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas” y el teólogo Juan al final de la visión le revelaron que significaba esa mujer de Apocalipsis 17:18 “Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra” También se identifica a una iglesia como mujer “Así que, como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” Efesios 5:24-25.

Con esta información podemos entender con tanta facilidad y sin hacer ningún esfuerzo mental que esas mujeres señaladas por el profeta Isaías en la profecía para los futuros tiempos queriendo echar mano del Renuevo o sea Jesucristo son todas las Iglesias indecorosas que solo les interesa el nombre de Jesús, pero ellas han seguido comiendo el pan que fabrican y seguirán vistiendose como ellas quieran ¿Y por qué siete y no otro número? Dios trabaja con el número siete, este número significa algo completo, nos habla de siete días de la semana, siete plagas, siete trompetas etc., así que esas siete mujeres es una expresión en el lenguaje profético para significar un todo, para señalar a todas las congregaciones (mujeres que solo ocupan de Jesús su nombre) pero no están dispuestas a someterse a Él, quieren tener varios maridos o sea varios dioses, por eso no quieren un compromiso serio con Jesús, solo les interesa su nombre, pero ya está dicho por el mismo Renuevo, el blanco y rubio señalado entre diez mil  “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Mateo 7: 21-23.

Comeremos Nuestro Propio Pan

¿Porqué no aceptan comer el pan de Jesús? El pan es la doctrina del Señor, ese pan vino del cielo, “Y Jesús les dijo: de cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mi cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.” Juan 6:32-36 ¿Sabe como sintieron esa doctrina los apóstoles? Agrega el verso 60 “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: dura es esta palabra; ¿Quién la puede oír?”

Es que el pan de aquellas mujeres es pan leudado con tantas tradiciones y engaños del mundo “Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Porqué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? ¿No entendéis aún, no os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis? ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis? ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaséis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos. ” Mateo 16:12-16. Ese pan leudado con tantas tradiciones, esa doctrina es sabrosa “Sabroso es al hombre el pan de mentira; Pero después su boca será llena de cascajo” Proverbios 20:17. Lo que en este siglo XXI oímos de doctrina cristiana es un evangelio plagado de sincretismo contaminado con tantas levaduras de humanismo y filosofías griegas, casi no se oye de aquel evangelio verdadero sustentado con los mandamientos apostólicos, bien que ya estaba profetizado por el Espíritu de profecía que moraba en Pablo “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” 2 de Timoteo 4:1-4.

Hoy mas que nunca el pan del cielo lo sienten muy duro las iglesias del mundo, les gusta comer de lo que Dios prohibió que el hombre comiera La Mentira, y como en el pasado también en el presente dicen a sus videntes: “No veáis; y a los profetas no profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizadnos mentiras” Isaías 30:10.

La cristiandad se deleita escuchando a los predicadores que les profetizan “La salvación no se pierde; que son salvos y siempre salvos aunque pequen” este es el pan que se sirve en los suntuosos templos levantados en el siglo XXI, pero el profeta nos dice “No codicies sus manjares delicados, porque es pan engañoso” “Pon cuchillo a tu garganta si tienes gran apetito” Proverbio 23:3 y 2. ¡Cuidado con ese falso evangelio condimentado con huecas palabrerías y dulce oratoria! Pablo le advirtió a los corintios, pueblo leudado con las filosofías socrátinas y platónicas “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” 1 de Corintios 2:1-2. Por eso en la profecía de Isaías claramente vemos en esa figura profética y simbólica al seudo cristianismo representado en aquellas indecentes mujeres pretendiendo creer en Jesucristo pero comiendo de su propio pan, de su propia doctrina, cocinada en los concilios humanos y calentada en los rescoldos de las tradiciones babilónicas y egipcias, como creyendo en la trinidad de los egipcios, en las fiestas saturnales de los paganos romanos etc., todas estas cosas fueron enseñadas por los somnolientos sueños de los hombres “El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; Y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo Dice el Señor? ¿No es mi palabra como fuego, dice el Eterno y como martillo que quebranta la piedra? Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas dice el Señor, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano. Dice el Eterno: he aquí que yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dicen: Él ha dicho. He aquí, dice el Señor, yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo nos los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice el Señor.” Jeremías 23:28-32.

Vestiremos Nuestras Propias Ropas

Esta expresión profética significa vivir su propia vida adorando a falsos dioses, tenemos un claro ejemplo el caso de la congregación de Israel, ellos quisieron estar con Dios pero no dejaban las prácticas idolátricas, lea el reclamo fuerte que Dios les hace “Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras. Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos, fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca había sucedido, ni sucederá más. Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombres y fornicaste con ellas; y tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste; y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas. Mi pan también, que yo te había dado, la flor de harina, el aceite y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor agradable; Y fue así, dice  el Señor”   Ezeq. 16:15-19.

La congregación de Israel no quiso vestirse con el vestuario del Señor, les daba pena que las otras sociedades les mirasen con el vestido de Dios, no obstante esta rebeldía, ellos querían que Dios los bendijera pero no quisieron dejar su vieja manera de vivir. Ponerse el vestido de Dios significa hacer un pacto de fidelidad en un matrimonio simbólico “Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice el Señor, y fuiste mía.” Ezequiel 16:8. Pactar con Dios hoy significa bautizarse en el nombre de Jesús, despojarse de las ropas viles y comprometerse con Dios para siempre en un Santo desposorio en las aguas bautismales y nunca mas volverse a poner las ropas de la inmundicia y pecado “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” Gálatas 3:27.

Así que amable lector comamos el pan de Jesucristo, pan sin levadura, este es el consejo de Pablo “Limpiad pues de la vieja levadura” 1 de Corintio 5:7, y despojémonos de nuestras ropas y vistámonos con las ropas de Cristo, empezando por aprender a vestirnos honestamente como personas que profesamos piedad “Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos” 1 de Pedro 3:5, y los hombre de igual manera deben andar vestidos con toda decencia cuidando el cuerpo que es templo del Espíritu Santo “No presentando nuestro cuerpo al pecado como instrumento de iniquidad” Romanos 6:13

Aceptemos gustosamente por amor al Señor y sin ninguna objeción las vestimentas del Maestro Jesús, y nunca vayamos a ser como la descarriada congregación de Israel y muchos pueblos gentiles que quisieron caminar con Dios pero sin dejar sus dioses, ellos prácticamente le han dicho al Dios verdadero:

“Nosotras vestiremos nuestras propias ropas y comeremos nuestro propio pan”

Ministerio de Publicaciones

Iglesia "Esperanza de Israel"

 

Last Updated (Saturday, 23 January 2010 11:13)

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