Los Documentos
El único Sabio y Verdadero Dios ha creado dos grandes documentos los cuales dan fé de su existencia para que los hombres podamos leerlos porque en ellos nos cuentan su gloria, sabiduría y grandeza.
El Primer Documento: Los Cielos
“Los cielos cuentan la gloria de Dios y la expansión denuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra al otro día, y la una noche a la otra noche declara sabiduría.” Sal. 19:1-2. Este infinito macrocosmos salpicado de innumerables estrellas y demás cuerpos celestes navegando a increíbles velocidades y en forma muy armoniosa, palpablemente revela esto la gloria, y la sabiduría de un CAUSA SER. No es el universo producto de una explosión cósmica como para que esto haya quedado tan asombrosamente armónico “Dios cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres. Grande es el Señor nuestro y de mucho poder; y su entendimiento es infinito” Sal 147:4-5. El hombre con todos sus adelantos no le ha sido posible poder contar cuantas son las galaxias que Dios colocó en todos los mundos que hizo.
A nosotros los mortales nos es imposible poder comprender si quiera un poquito de la capacidad intelectual del Omnisapiente: “He aquí que estas cosas son solo los bordes de sus caminos; y ¿Cuán leve es el susurro que hemos oído de Él? Pero el estruendo de su poder ¿Quién lo puede comprender?” Job 26:14. Desafortunadamente el inculto hombre no quiere leer este gran documento de Dios –LOS CIELOS- que le cuentan la gloria de este Arquitecto.
Los hombres viviendo inmersos en las cosas efímeras de la vida, no pueden levantar la mirada al cielo y preguntarse ¿Cómo es posible que esta infinita cantidad de cuerpos celestes naveguen tan armoniosamente en este mar sideral, si son producto de la casualidad?
Alguien tuvo que crearlos y ponerles leyes para que se muevan dentro de sus orbitas “Porque lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto; Porque Dios se los manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas; de modo que son inexcusables” Rom. 1:19-20
El hombre no quiere tener a Dios en su noticia, la poca luz de conocimiento que ha generado en su mente le ha hecho sombra y no puede leer en este documento de Dios el mensaje de su Creador. Pero David uno de los pocos hombres que descubrió el poder de Dios leyendo en este gran documento que está desenrollado y que tiende a expandirse más en el universo dijo: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que Tú formaste: digo ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?” Salmos 8:3-4. Se ha puesto usted a pensar ¿Qué somos en relación a este infinito macrocosmos? Si el planeta en el cual vivimos al relacionarlo con toda la infinitud del universo dicen los astrofísicos que puede verse como la cabeza de un alfiler y nosotros estamos habitando dentro de ella ¡Cuán pequeños e insignificantes somos! Pero aun con todo David dice que Dios nos visita, que se acuerda de nosotros, así que lector amigo levantemos nuestra mirada al cielo, porque ellos siempre nos contarán la gloria de Dios.
El Segundo Documento: Las Sagradas Escrituras
Para escribir esta obra literaria y de inspiración divina los hombres de Dios se tardaron unos 1500 años y Él usó cuando menos a 36 escritores de diferentes estratos sociales e intelectuales; desde estadistas hasta pescadores y muchos de ellos no se conocieron entre sí.
Debe usted saber que este documento no es producto de la voluntad humana, sino que los hombres de Dios hablaron: “Siendo inspirados del Espíritu Santo” 2 Pedro 1:21. Pablo un gran intelectual de aquel tiempo, graduado en la connotada escuela de Gamaliel, después de tener un encuentro personal con Dios mediante la divina inspiración escribió: “Toda escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido en toda buena obra” 2 Tim. 3:16-17. En este Libro se encuentra registrada la verdad de Dios escrita a manera de Hombre, Jesús dijo: “Santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad” Juan 17:17. Es una palabra infalible nunca ha fallado ni fallará aunque los cielos se conmuevan lo que está escrito en este Libro se ha ido cumpliendo justamente a su tiempo.
“Los cielos y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán” Mateo 24:35
Estas fueron casi las últimas palabras que el Maestro de Capernaum dijo en el Monte de las Olivas, en ningún otro libro podemos leer una aseveración de tal magnitud, estas palabras a su debido tiempo han ido teniendo su cumplimiento.
Aunque el hombre quiso desaparecer de la tierra el Libro de Dios, LAS SAGRADAS ESCRITURAS. En los tiempos pasados por un espacio de 1260 años según las mismas profecías y la historia seglar; los romanos religiosos persiguieron hasta matar a todo aquel que se atreviera a leer EL DOCUMENTO DE DIOS, esta es la época que la historia registra como la “Santa Inquisición” Muchos mártires ofrendaron sus vidas por preservar este Libro, cuantos no fueron condenados en los concilios LATERANENSES y de VERONA porque se aferraron a este documento que hoy conocemos comúnmente como la Santa Biblia “Otros experimentaron vituperios y azotes; y más de esto prisiones y cárceles, fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a cuchillo, anduvieron de acá para allá, cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; perdidos por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra y todos estos aprobados por el testimonio de la fé, no recibieron la promesa proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen perfeccionados sin nosotros” Hebreos 11:36-40.
Todos estos fueron verdaderos campeones en la fe, Dios los usó para que escribieran y custodiaran sus Sagrados Documentos en medio de las luchas y de las pruebas, renunciaron a toda riqueza material, a todo intelecto humano y entre sus brazos y corazón llevaron los pergaminos que contenía el mensaje de Dios.
Es que los documentos del Eterno no pueden desaparecer, sus originales están en los archivos del cielo y tienen que dar el testimonio en la tierra en tiempos azarosos. Ya lo dijo la gran autoridad del universo los cielos y la tierra pasarán más mis palabras no pasarán.
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía... Apoca. 1:3
En los tiempos pasados no fue fácil ganarse esta bienaventuranza pues el saber leer solo era para los reyes y la gente importante; y a esto hay que agregar la persecución que pesaba sobre los que leían el Libro de Dios. Pero hoy ganarse esta bendición es fácil, este libro de Dios está al alcance de todos, usted puede adquirir ahora mismo una Sagrada Escritura y descubrirá que este libro contiene profecías que muchas de ellas se han cumplido asombrosamente. El leer y guardar en el corazón las palabras de este libro traen ricas y abundantes bendiciones. “El libro de esta ley nunca se apartará de tu boca, antes de día y de noche meditarás en el, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en el está escrito: porque entonces harás prospero tu camino, y todo te saldrá bien” Josué 1:8.
Ministerio de Publicaciones
Iglesia "Esperanza de Israel"
Last Updated (Friday, 06 November 2009 22:32)



