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Principal Estudios El mandamiento más grande de la Ley

PostHeaderIcon El mandamiento más grande de la Ley

Introducción:
Cuando el Cristo viviente estuvo aquí en la tierra fue sometido por sus adversarios a rigurosos cuestionamientos, lo adversaban por los puntos de vista opuestos que Jesús presentaba. Dice un relato de uno de los evangelios “Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos se juntaron a una. Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿Cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” Mateo 22:34 – 40


Esos dos mandamientos de amor son la fuente inagotable de las leyes de Dios y sus profecías. Jesucristo le estaba citando un precepto que esta escrito en Deuteronomio 6 y verso 5, “y amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma y con todas tus fuerzas”
Cuando el fariseo pregunta al Maestro Jesús ¿Cuál es el gran mandamiento en la ley de Dios? Lógicamente que no se está refiriendo estrictamente a los diez mandamientos, sino a toda la ley escrita por Moisés en un rollo, lo que los judíos le llaman “La Torá” que quiere decir “la ley” rollo este que posteriormente fue dividido en cinco partes a lo que se le llamó “Pentateuco” el cual lo componen los cinco primeros libros, Génesis, Éxodo, Números, Levítico y Deuteronomio, que fue la primera parte de la palabra de Dios escrita, documento que por los años 1180 el rabino Maimónides codificó en seiscientos trece preceptos, pues de esos el más grande es para Jesús “Amarás a Dios con todo tu corazón y con toda tu mente” y el segundo era semejante al primero “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”

En ningún momento Jesucristo esta diciendo que ahora los mandamientos de Dios solo son dos, sino que de esos dos depende toda la ley y los profetas, volvamos a leer Mateo 22:40 “De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” La ley de Dios es la fuente del amor, y bien escribió el apóstol Pablo “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: no adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: amarás a tu prójimo como a ti mismo, el amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” Romanos 13: 8 – 10

Los diez mandamientos de la ley de Dios, aquellos que fueron escritos con su propio Dedo en dos tablas de piedra, cuando Dios habló al pueblo a través de Moisés usando como púlpito el monte del Sinaí, esos diez mandamientos se dividen en dos, cuatro para Dios y seis para el prójimo, si amamos a Dios no vamos a tener otros dioses, ni mucho menos inclinarnos a supuestos dioses, no tomaremos el nombre de ese gran Dios en vano, y por amor a él nos acordaremos de su Santo día, el Sábado, y por amor al prójimo no le causaremos ningún daño, y eso es justamente el cumplimiento de la ley.


Dios Magnificó y Engrandeció la Ley

Al principio los seguidores de Jesús creían que Él venía para quebrantar la ley de Dios. Decimos esto por las palabras que Jesús dice en el sermón de la montaña “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que se haya cumplido” Mateo 5:17 – 18 En todo sentido Jesús llegó a esta tierra sujeto a las leyes de Dios “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley” Gálatas 4:4 Si la ley de Dios procede de la fuente del amor, esto quiere decir que con la presencia de Jesús en la tierra, el amor de Dios todavía se agrandó para la humanidad, y por consecuencia lógica su ley tenía que magnificarse y engrandecerse, como esta escrito en Isaías “Sordos, oíd, y vosotros, ciegos mirad para ver ¿Quién es ciego sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido y ciego como el siervo del Señor, que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye? El Señor se complació por amor de su justicia, en magnificar la ley y engrandecerla” Isaías 42:18 – 21 La ley de Dios fue engrandecida, magnificada, porque Dios la elevó a un nivel espiritual en el tiempo de la gracia, como Pablo mismo lo dice “Porque sabemos que la ley es espiritual” Romanos 7:14 y al ser espiritual esta ley se vuelve Ley de la Libertad, Santiago escribe “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que se hace” Santiago 1:25 La ley de Dios, después de ser magnificada y espiritualizada dejó aquella baja dimensión de vejez de letra, porque la simple letra mata “El cual así mismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra sino del Espíritu; porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica” 2 Corintios 3:6 Jesucristo magnificó la Santa Ley en el sermón de la montaña, Él introdujo varias reformas que sirvieron para engrandecer y espiritualizar aquel código que Moisés había escrito, que como ya dijimos Maimónides dijo que constaba de seiscientos trece preceptos, entre esas reformas están estas “Oísteis que fue dicho a los antiguos No Matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga necio a su hermano será culpable ante el Concilio; y cualquiera que le diga: fatuo quedará expuesto al infierno de fuego. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda y reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” Mateo 5:21 – 24 Profundas reformas hizo Jesús en aquella ley, en vez de disminuirle su valor la elevó a un sentido espiritual “Oísteis que fue dicho ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con el dos; al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” Mateo 5:38 – 44 Que reciclaje mas fuerte y profundo le hicieron a esta ley, fue elevado al más alto nivel espiritual basada en el amor de Dios, amor que los antiguos nunca pudieron entender, porque a duras penas medio leían en la vejez de letra.

Los Tres puntos más importantes de la Ley

Los grandes doctores de la ley no lo habían entendido, lejos estaban de comprender el verdadero espíritu de esta, se habían quedado en la vejez de letra ¡Sí! Esa letra que mata. El Maestro Jesús llegó al pórtico del Templo y entre otras cosas les dijo a los maestros de la ley “¡Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fé. Esto era necesario hacer sin dejar lo otro” Mateo 23:23 Y luego les dice en el verso 24 “Guía ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello”. Eran bien apegados al diezmo, lo cumplían con tanta exactitud pero no lo hacían por justicia ni por misericordia, ni por fe, sino por mero materialismo; no es que Jesucristo los esté criticando porque diezmaban, pues claramente les dice que era bueno hacerlo pero sin dejar lo otro; la censura es porque no tenían justicia, atropellaban el derecho de la viuda y del huérfano, no eran nada misericordiosos ni tenían fe, y estos tres puntos son los mas importantes de la ley. Eran tan extremadamente materialistas que se habían inventado preceptos para torcer la misma ley de Dios, miremos un ejemplo que Jesucristo les señala, “Les decía también: bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. Porque Moisés dijo: honra a tu padre y a tu madre; y: el que maldiga el padre o a la madre muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer mas por su padre o su madre, invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas” Marcos 7:9 – 13
Los intérpretes de la ley enseñaban que si un hombre le ofrecía a Dios todo su haber económico, entonces quedaba exonerado de ayudarles a sus padres ¿En donde quedaba la justicia y la misericordia? Definitivamente no la conocían. Se volvieron dogmáticos y muy religiosos que ni las pobres viudas se les escapaban para quitarles el dinero, no conocían definitivamente la misericordia, el Maestro les dice: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, porque devoráis las casas de la viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación” Mateo 23:14 Habían amasado grandes fortunas a costa de la fe y de la religión, pertenecían a las clases sociales mas altas, y lo que menos tenían era ser misericordiosos. Cuando Jesucristo sanaba en el día sábado se disgustaban y lo perseguían, cuenta la escritura: “Había una mujer que tenía dieciocho años de tener un espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y de ninguna manera se podía enderezar. Y cuando Jesús la vio le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego y glorificaba a Dios. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día sábado, dijo a la gente: seis días hay en que se debe trabajar; en estos, pues venid y sed sanados, y no en día sábado. Entonces el Señor les respondió y dijo: Hipócritas, cada uno de vosotros ¿No desata en el día sábado su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abrahán, que Satanás había atado dieciocho años, ¿No se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? Al decir estas cosas se avergonzaban todos sus adversarios, pero toda la gente se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por Él” Lucas 13:11 – 17 Nunca entendieron que el sábado es el día de la misericordia y de la doble bendición y por ello Jesús los mas grandes y portentosos milagros los hizo en el día de Dios, el Santo Sábado.

¿Qué entendemos por justicia? Es el conjunto de reglas y normas que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de individuos e instituciones. Los fariseos ayunaban dos veces a la semana pero eso no los hacía justos ni tampoco les enseñaba a aplicar la justicia. El profeta Isaías les dice “Que me buscan cada día, y quieren saber caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios ¿Por qué, dicen, ayunamos y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí para contienda y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy,  para que vuestra voz sea oída en lo alto” Isaías 58:2 – 3

La misericordia, es el segundo punto importante de la ley, aunque ellos pretendían ser grandes exegetas no tenían nada de misericordia, un ejemplo bien claro se ve cuando Jesucristo llamó a Mateo “El publicano de Capernaum”, un hombre odiado por aquella sociedad, el misericordioso Jesús lo miró a los ojos y mencionó su nombre eligiéndolo entre los doce que iban a estar con Él “Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publícanos y pecadores? Al Oír esto Jesús, les dijo: los sanos no tienen necesidad de medico, sino los enfermos. Id, pues y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” Mateo 9: 11 – 13
Jesús los mandó a aprender la lección de ser misericordiosos y no vivir bajo el rígido y torturante sacrificio, en el mismo sermón del monte Jesús dijo a sus discípulos “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia” Mateo 5:7

Y el tercer punto era la fe, los hebreos por naturaleza fueron personas muy materialistas, si no miraban o tocaban no creían, exigían señales, Jesucristo les dijo “La generación mala y adúltera demanda señal…” Mateo 12:39 Aunque oyeron continuamente la palabra de Dios de nada les sirvió pues el autor de los hebreos los alude “Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra por no ir acompañada de fe en los que la oyeron” Hebreos 4:2 La fe “Es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” Hebreos 11:1, y de esto tuvieron muy poco, sobre todo los doctores de la ley. Así que con todos sus conocimientos nunca pudieron entender las tres partes más importantes de la ley.

¿Qué haré para obtener la Vida Eterna?

“En otra oportunidad se levantó un interprete de la ley, para probarle: Maestro ¿Haciendo que cosa heredaré la vida Eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquel, respondió, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: bien has respondido; haz esto, y vivirás” Mateo 10:25 – 28 Con estos versículos podemos comprobar que los intérpretes de la ley conocían los dos preceptos mayores de todos aquellos seiscientos trece que ya dijimos, el rabino Maimónides codificó. Pero entre Jesús y los intérpretes de la ley tenían un conflicto interpretativo acerca del segundo más grande mandamiento. Aquel intérprete le hizo una repregunta, pero él “Queriendo justificarse así mismo, dijo a Jesús: ¿Y quien es mi prójimo? Lucas 10:29

Por esta razón el intérprete de la ley preguntó ¿Qué entendía Jesús por prójimo? En contestación a la pregunta Jesucristo le expuso una parábola Lucas 10:30 – 37(Léalo)
El intérprete de la ley ha de haber sentido la exposición de Jesús bastante grosera, puesto que le menciona a un sacerdote que miró al herido y no hizo nada por él, y luego un levita que igual no hizo nada, pero resalta la figura de un samaritano que tuvo misericordia del herido, no importando de que nacionalidad era, vendó sus heridas, le echó aceite y vino y le llevó al mesón, y aun mas le dio dos denario al mesonero para que cuidara del herido, y todavía se compromete el extraño samaritano con el mesonero y le dice “y todo lo que demás gastares yo te lo pagaré cuando regrese” Los judíos miraban despectivamente a los samaritanos, no los consideraban su prójimo, sino como paganos, pero aquel gentil samaritano sí le tuvo lástima al herido, cosa que el engreído sacerdote y el intelectual levita no sintieron por el moribundo en el camino. Después de toda esta narración Jesús le hace la pregunta “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de ladrones? Él dijo: el que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve y haz tu lo mismo” ¡Que tremenda lección le da Jesús al intérprete de la ley! para que entienda quien es el prójimo, el bien hay que hacerlo independientemente de la persona, que tenga la misma fe o no, que sea o no del mismo credo político o nacionalidad, el prójimo es nuestro semejante, así lo debe entender el misericordioso.
La Parábola del Buen Samaritano

Las Sagradas Escrituras es un libro que tiene varios lados, no podemos quedarnos solamente en lo literal de la letra, sino que tenemos que aprender a acomodar lo espiritual a lo espiritual. En esa narración del Buen Samaritano y del disimulado sacerdote y levita también podemos encontrar una profunda enseñanza espiritual además de la otra que le dio al intérprete de la ley. Leemos en el versículo 30 de Lucas 10: “Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto”

¿Quién es Jericó histórica y geográficamente? Jericó es una antigua ciudad de Palestina. Los hallazgos arqueológicos de esta ciudad cananea demuestran que se edificó desde hace más de diez mil años. Sus habitantes originarios son los cananeos, los antepasados de los actuales hebreos. Jericó está situada a orillas del río Jordán, ubicada en la parte inferior de la cuesta que conduce a la montañosa meseta de Judá, a unos 8 km de la costa septentrional de la cuenca seca del Mar Muerto, a casi 240 m por debajo del nivel del Mar Mediterráneo y aproximadamente a 27 km de Jerusalén. Pero en el sentido teológico Jericó significa un lugar de maldición. Fue la primera ciudad que tomó Josué cuando se posesionó de la tierra prometida. Todo buen intérprete de la ley tuvo que haber entendido estas palabras “En aquél tiempo hizo Josué un Juramento, diciendo: Maldito delante del Eterno el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche sus cimientos de ella y sobre su hijo menor asiente sus puertas” Josué 6:26 Así que Jericó era sinónimo de maldición y aquel hombre descendía de Jerusalén a ese lugar de maldición dice el Maestro en su parábola. Jerusalén es una expresión que quiere decir Lugar de Paz, de Bendición como leemos en la carta a los Hebreos. Cuando se menciona a Melquisidec el Rey de Salem, el autor de los hebreos lo interpreta con dos nombres “… Cuyo nombre significa primero Rey de Justicia, y también rey de Salem, esto es, Rey de paz” Hebreos 7:2

Aquel hombre que descendía de Jerusalén a Jericó significa Adán y su simiente, escogió el escabroso y precipitado camino del pecado y de la degradación moral y espiritual, y descendiendo por esa tortuosa senda cayó en manos de ladrones, lo golpearon, le robaron y lo dejaron medio muerto, y esos ladrones no son otros mas que los demonios, Jesucristo dijo “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” Juan 10:10 Este es el verdadero estado de la raza humana, ninguna filosofía ni religión ha podido curar sus heridas espirituales, todas las religiosidades en vez de sanarlo, algunos solo le han lamido las llagas como lo dice Jesús en la parábola del Rico y Lázaro, y en ese pasajero consuelo le han despojado de todo, han hecho mercadería de las almas heridas, como dijo el apóstol Pedro. La raza humana sigue herida, como esta dicho por el profeta “Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón, y podrida llaga; no están curadas ni vendadas, ni suavizadas con aceite” Isaías 1:6 En esa paupérrima situación encontró aquel enigmático samaritano al pobre herido. Dice la parábola de Lucas 10 y verso 31 al 32 “Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo” La dogmática religión del mundo no hizo nada por la humanidad. Las muchas filosofías, los musitantes rezos, el humo de candelas, los ruidosos cultos no han sanado el alma del herido, prototipo del mundo. Pero de repente en la historia de la humanidad aparece un extraño samaritano, de tránsito por esta tierra, y Él sí tuvo misericordia de los hijos de Adán; es digno de admirar y de alabar la acción de este hombre, dice en la parábola “Pero un samaritano, que iba de camino vino cerca de Él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de Él” Lucas 10: 33 – 34 Jesucristo se compara como un samaritano porque era una raza despreciada por los judíos y más por los doctores de la ley y los ostentosos sacerdotes del Templo. Igual Jesús fue despreciado como dice la profecía “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores experimentado en quebrantos; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos” Isaías 53:3  Así que ese despreciado y desechado hombre que estuvo de tránsito por este planeta encontró a la raza humana herida y destrozada. Vino para sanar como dice el profeta “El espíritu del Señor está sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres, me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos” Lucas 4:18
En el sentido puramente literal era imposible para un sacerdote o levita que un despreciado samaritano tuviera semejante corazón misericordioso para un herido, lo mismo sucede hoy para muchos hombres engreídos, consideran una locura que un ser celestial haya venido a la tierra a tocar a los desahuciados leprosos, a dedicarle tiempo a los mendigos y a hacer tantas e increíbles misericordias por la raza humana, pero a eso vino Jesús. Por mucho que el hombre lo haya despreciado, Él sigue siendo el mismo misericordioso abriendo sus manos para colmarnos de bien, por eso dice en la parábola “Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él” Lucas 10:32 – 34,

“Hallé a David mi siervo, lo ungí con mi santa unción” Salmo 89:20 Es la fresca unción del Espíritu Santo la que trae gozo, paz y esperanza. Bien escribió el apóstol “No os embriaguéis de vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu Santo” Efesios 5:18. Y ese vino que le dio al herido fue nada menos que su sangre porque nos encontró desangrados y muertos simbólicamente en delitos y pecados “Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” Efesios 2:1 Ese vino prototipo de su sangre lo dio en la primer cena, en aquella ceremonia que todos debemos recordar anualmente, en su tiempo “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” Mateo 26: 27 – 28 
Luego leemos en la parábola que lo puso en su cabalgadura y lo llevó al mesón, el samaritano andaba en un medio de transporte y en él puso al herido, la cabalgadura de Jesucristo es su evangelio, su palabra de verdad, como leemos en el salmo “En tu gloria se prosperado, cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia” Salmo 45:4 Es el prototipo del verdadero jinete del caballo blanco y mediante su palabra, su evangelio nos transportó al mesón, esa casa pública que hoy atiende al herido, la cual simboliza su Iglesia que le señala el camino de regreso a Jerusalén. Allí esta el mesonero, los pastores de la Iglesia tratando con los heridos; el mesón es la casa de Dios, estamos en proceso de recuperación espiritual, Pablo dice: “Para que si tardo, sepas como debes conducirte en la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” 1 Timoteo 3:15. Pero el samaritano bueno le dejó un capital al ministerio de la Iglesia para que trate con las almas que están llegando a través de la palabra, por eso dice: “Otro día al partir, sacó dos denarios y los dio al mesonero, y le dijo: cuídamele y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese” Lucas 10:35 Dejó dos poderes al ministerio de la Iglesia, El Espíritu Santo y su Palabra, con esto se trata las almas de los heridos. Pero el samaritano un día volverá y vendrá al mesón y hará cuentas con el mesonero o sea con el ministerio de la Iglesia, con ese siervo fiel que debe estar dando el alimento a tiempo a los de su casa, por ello le dice en la última parte “… Cuídamele; y todo lo que demás gastares, yo te lo pagaré cuando regrese” Lucas 10:35 ¿Qué es lo que demás se puede gastar en atender a los heridos? Tal vez tiempo, energía y otras cosas mas, pero cuando el Maestro vuelva, todo lo que de más se ha gastado Él lo pagará. El buen samaritano sigue proveyendo todo lo necesario para su Iglesia, que esta difunda su palabra y a través de ella siga trayendo heridos al mesón. Siempre ha habido personas de buena voluntad que han cooperado con la gran misión del Samaritano bueno, demostrando misericordia a su prójimo.

Last Updated (Tuesday, 11 October 2011 23:29)

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