.:Audio:.
Acceso



Principal Estudios Dilema de Cristo y Judíos

PostHeaderIcon Dilema de Cristo y Judíos

Introducción:
La presencia del Cristo viviente en la tierra causó un sin número de conflictos, controversias, y airadas discusiones en las plazas públicas, en las sinagogas, y hasta al mas alto nivel del gobierno religioso como lo era “El Sanedrín”. La gran interrogante fue ¿Quién era aquél enigmático carpintero que como un refulgente bólido apareció en las oscuras y marginadas tierras de la Galilea de los gentiles? Jesucristo no estuvo mucho tiempo en Jerusalén, porque la única manera de poderle rebatir la nueva versión que traía de la interpretación de la ley era matándolo, y por ello la mayor parte de su tiempo ejerció su magisterio en las riveras del lago de Galilea.

En el capítulo 7 del Evangelio de Juan, entre líneas podemos ver algunos detalles profundos que se dieron en ciertos momentos de la vida y ministerio del Cristo viviente “Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle” Juan 7:1 La intención de los religiosos  judíos, no del pueblo pueblo sino de los sacerdotes del templo, y los intérpretes de la ley era de matarle, porque miraban en Jesús un peligro por la interpretación de la ley que dió en la cátedra del Sermón de la montaña. (Pida nuestro estudio “El Maestro de Capernaum”)

El evangelista sigue narrando esos momentos históricos del magisterio de Jesús de la siguiente manera “Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos; y le dijeron sus hermanos: sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces manifiéstate al mundo. Porque ni aun sus hermanos creían en él. Juan 7:2 – 5
El evangelista Juan señala la fiesta de los tabernáculos simplemente como una fiesta de Judíos y ciertamente así lo es, una fiesta nacional de los hijos de Abrahán según la carne a quien Dios les ordenó celebrarla para recordar el tiempo que estuvieron viviendo por cuarenta años como nómadas en el desierto “En tabernáculos habitareis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo el Eterno, vuestro Dios” Levítico 23:42 – 43 Es justamente a esa fiesta que está aludiendo Juan en el capítulo siete, gran movilización de Judíos se hacía para subir a Jerusalén y recordar el tiempo que sus padres estuvieron en el desierto haciendo cabañas o tabernáculos en torno al templo de la ciudad sacerdotal, y los hermanos de Jesús querían que él se manifestara en aquella fiesta, aunque sabían que los judíos lo querían matar, y claramente dice el evangelista “Porque ni aun sus hermanos creían en Él” Juan 7:5


La Biblia testifica que de los hermanos de Jesús uno creyó en él, no revela la Biblia si los otros lo hicieron después. Pablo menciona quien fue el hermano de Jesús que creyó en su doctrina “Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días; pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor” Gálatas 1:18 – 19 Con este texto podemos entender que cuando menos uno de los hermanos de Jesús creyó, Jacobo, conocido también como Santiago el que escribe una carta “La epístola Universal de Santiago”, y se las envía a las doce tribus de la dispersión. (Santiago 1:1). Jesucristo se le apareció cuando menos una vez a su hermano Jacobo después de la resurrección, seguramente para confirmarle la fe, y esto da la impresión que el resto de sus hermanos no creyeron en su mensaje “Después apareció a Jacobo; Después a todos los apóstoles” 1 Corintios 15:7 Note que este Jacobo a quien le aparece con exclusividad no es parte de los apóstoles, primero le aparece a Jacobo y después a todos los apóstoles, ese Jacobo es el hermano de Jesús. Ahora, no debe olvidar que entre los apóstoles habían dos Jacobos, pero que no eran hermanos del Señor, uno era hijo de Zebedeo y otro el hijo de Alfeo, “Los nombres de los doce apóstoles son: Primero Simón llamado Pedro,  y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo por sobre nombre Tadeo. Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó” Mateo 10:2 – 4

Siguiendo con el relato de Juan capítulo siete, Jesús les dijo “… Mi tiempo aun no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto. No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece porque yo testifico de él que sus obras son malas” Juan 7:6 – 7 A Jesucristo intentaron matarlo varias veces, pero no lo lograron, porque el tiempo no se había cumplido. Jesús tenía que morir exactamente a la mitad de la septuaginta semana profética, un 14 de Nisán, cuando ellos celebraban la pascua, porque Jesús era la nueva pascua, por eso les dice “Mi tiempo no se ha cumplido” El mundo lo aborrecía, como él mismo les dice, porque las obras de este eran malas, ese mundo a quien él se refiere estrictamente es a los descarriados judíos que se habían apartado totalmente de la verdad de Dios, y como dice Juan en otra escritura, “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron mas las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” Juan 3:19
Esa luz que vino al mundo es Jesucristo, y los fariseos y demás intérpretes de la ley querían matarlo para apagar esa luz venida del cielo, y tristemente, aun sus mismos hermanos, lo empujaban que fuera a Jerusalén a sabiendas que lo buscaban para matarlo; por ello Jesús les dice “Subid vosotros a la fiesta (a la de los tabernáculos) Yo no subo todavía a esta fiesta, porque mi tiempo aun no se ha cumplido. Y habiéndoles dicho esto se quedó en Galilea” Juan 7:8 – 9 ¿Por qué no subió al principio de la fiesta de los Tabernáculos? El Maestro no le daba importancia a la parte literal de esas festividades, pues claramente dice el evangelista Juan que era una fiesta de los judíos “Pero después que sus hermanos habían subido, entonces él también subió a la fiesta, no abiertamente, sino como en secreto. Y le buscaban los judíos en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquél?” Juan 7:10 – 11 Él ya no sube exclusivamente a celebrar la fiesta de los tabernáculos, el objetivo de Jesucristo realmente era otro, pero el pueblo pueblo tenía comezón de oír de sus enseñanzas y preguntaban por él. Seguramente las enseñanzas de Jesús eran objeto de discusiones en las plazas públicas “Y había gran murmullo acerca de él entre la multitud, pues unos decían: es bueno; pero otros decían: No, sino que engaña al pueblo. Pero ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo a los judíos” Juan 7:12 – 13
Con esto se entiende que mucha gente siguió a Jesús en la clandestinidad por el temor de ser expulsados de las sinagogas. El pueblo comentaba acerca de la doctrina de Jesucristo, obviamente tenían diversas opiniones de él pero el Maestro de Capernaum no se había presentado tan abiertamente en la ciudad sacerdotal, sino que lo hizo en esa fiesta de los tabernáculos “Y al medio de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba” Juan 7:14 Esto fue un desafío contra la autoridad sacerdotal, Jesús en medio de la fiesta irrumpió con sus enseñanza “Y se maravillaban los judíos diciendo: ¿Cómo sabe este letras, sin haber estudiado? Jesús les respondió y dijo: mi doctrina no es mía, sino de aquél que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, este es verdadero, y no hay en él injusticia. ¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme? Juan 7:17 – 19 Con estos versos vemos que fue un ataque directo a la hipocresía de los que pretendían cumplir la ley de Moisés, ya se habían alejado del verdadero espíritu de aquella ley. Después de esa exposición fuerte sigue la narrativa de Juan diciendo “Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó manos, porque aun no le había llegado su hora. Y muchos de la multitud creyeron en Él, y decían: El Cristo, cuando venga ¿Hará mas señales de las que este hace?” Juan 7:30 – 31. Tremenda conmoción provocó la presencia de Jesús en esta fiesta de los judíos y lo mas fuerte se dio cuando estaba todo para concluir “En el último y gran día de la fiesta Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: si alguno tiene sed, venga a mi y beba” Juan 7:37 Prácticamente lo que hizo fue irrumpir en medio de aquel ritualismo mudo de la celebración de tabernáculos, y viendo a la multitud en las ranchitas de arrayán delante de los sacerdotes vestidos de su lujoso Ephod y los intelectuales fariseos a gran voz les gritó a todos que estaban sedientos, que ese rito no les calmaría la sed del alma, les enseñó que necesitaban algo mas para conocer verdaderamente a Dios, por ello dice la escritura que: “Alzó la voz y dijo: si alguno tiene sed, venga a mi y beba” Juan 7:37 No podemos dimensionar el poderío del tono de la voz con que Jesús habló para llamar la atención de aquella multitud sedienta de Dios. Y siguió diciéndoles en alta voz “El que cree en mí como dice la escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aun no había venido el Espíritu Santo porque Jesús no había sido aun glorificado” Juan 7:37 – 39
Aquella ley ritual que a esas alturas de tiempo medio cumplían los judíos, no había llenado la expectativa en la vida espiritual de ellos, bien que está escrito: “Porque nada perfeccionó la ley; mas hizo la introducción de mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios” Hebreos 7:19 Por ello Jesús les dice con toda propiedad que todos los que estuvieran sedientos llegaran a él, porque todas esas ceremonias eran provisionales mientras viniera el cumplimiento del tiempo. El pueblo cuando escuchó aquellas extraordinarias palabras del maestro venido de Capernaum, el que había sido ungido por el sacerdote del desierto, Juan el bautista, le llamó tremendamente la atención aquellas palabras “Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho decían: verdaderamente este es el profeta. Otros decían: éste es el Cristo. Algunos empero decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la Escritura que de la simiente de David, y de la aldea de Bethlen, de donde era David vendrá el Cristo? Así que había disensión entre la gente acerca de Él. Y algunos de ellos querían prenderle; mas ninguno echó sobre él manos.” Juan 7:41 – 44 Lo que se deja ver en este relato es que Jesús deshizo la fiesta de los tabernáculos prácticamente, el gran último día de aquella fiesta terminó en una polémica, unos creyendo en Jesús, otros opinando que no podía ser el Cristo porque era galileo, y los ministros de la ley queriendo tomarlo prisionero, pero aun los alguaciles que fueron a capturarlo no tuvieron valor de hacerlo. “Y los alguaciles vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos; y estos le dijeron: ¿Por qué no le habéis traído? Los alguaciles respondieron: ¡jamás hombre alguno ha hablado como este hombre! Entonces los fariseos respondieron: ¿También vosotros habéis sido engañados?” Juan 7:45 – 47

La intervención de Jesús fue tan fuerte en ese momento en Jerusalén que la discusión acerca de que si el era o no el Mesías llegó hasta el más alto nivel, el Sanedrín, y se preguntaban “¿Ha creído en él alguno de los príncipes o de los fariseos?” Juan 7:48 “Díseles Nicodemo (el que vino a Él de noche, el que era uno de ellos) ¿Juzga nuestra ley a hombre, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho? Respondieron y dijéronle: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de galilea nuca se levantó profeta” Juan 7:50 – 52
El Sanedrín y una grande cantidad de pueblo creían que Jesús era galileo, y esto fue la base para demostrar que no podía ser el Mesías esperado, porque la profecía decía que el Mesías tenía que nacer en Belén de Judá, pero el Sanedrín consideraba tan insignificante a Jesús porque bastaba con que hubieran ido a Belén a registrar el empadronamiento a ver si el hombre había nacido allí. Jesús creció en Galilea pero nació en Belén de Judea, recuerde que estando María en cinta se dio el edicto del censo de Augusto César para que todos fueran a censarse a su pueblo natal “Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazareth, a Judea, a la ciudad de David que se llamaba Belén, por cuanto era de la casa y familia de David para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta. Y aconteció que estando ellos allí se cumplieron los días en que ella había de dar a luz” Lucas 2:4 – 6 Esa fue la mas grande confusión que sirvió de tropiezo para el Sanedrín judío, solamente Nicodemo estaba seguro que Jesús era verdaderamente el Mesías.

Este fue el gran mensaje que Jesús dejó a los sedientos judíos en aquella fiesta de los tabernáculos. Aquél ritualismo no les había calmado la sed del alma, solamente llegando a Jesús, bebiendo de su enseñanza, bebiendo de su espíritu podrían quebrantar la sed que tenían, pero desafortunadamente no aceptaron la invitación. Siguieron en sus ritos mudos, bien dijo el profeta “Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejaronme a mi, fuente de agua viva, para cavar para si cisternas rotas que no detienen aguas” Jeremías 2:13

Anuncios
>> Cena del Señor 2012
Para llegar a este sublime momento el pueblo de Dios hace preparativos espirituales y poder de esa manera “Discernir el cuerpo del Señor”
>> Nueva Pagina del Club Juvenil "Imitadores de Cristo"
Porque tu lo pediste, ya tenemos una versión beta de la pagina "Club Juvenil", Visita nuestra pagina y escribe tus comentarios, Que DIOS les bendiga, Paz!!!!!!!
Contador de Visitas

Contador iniciado el 13-01-2010